miércoles, 27 de julio de 2011

La felicidad... y los celos.

Hola, herman@s. Últimamente algunos de vosotros os habéis dado cuenta de que mi carácter, ya de por sí dicharachero, se ha tornado incluso más alegre. Que voy por ahí con una sonrisa estúpida en la cara todo el día, feliz cual puerco rebozándose en el barro. Algunos de vosotros, digo, os habéis dado cuenta. Y os pido un ¡Aleluya!, hermanos, porque vuestro pastor ha visto la luz. Y os pido un ¡Amén!, hermanas, porque vuestro pastor ha encontrado el camino. Algunos de vosotros, los más afortunados, ya habéis tenido el privilegio de conocer el motivo de mi dicha. Otros entre vosotros, y podéis decir ¡Oh, Yeah!, pronto compartiréis mi alegría al contemplar el sol que me acompaña e ilumina mis días. Y diréis ¡Amén!. Y diréis ¡Oh, Yeah!. Y diréis ¡Gracias, Señor!... ¿Y sabéis lo que digo yo? ¡Aleluya! Porque sin saberlo, te he estado buscando toda la vida, y al fin te he encontrado.

En fin. Que ya sabéis cómo estoy. Feliz. Y además, me he dado cuenta de lo privilegiados que somos como grupo. Que nuestra amistad es algo especial de lo que debemos estar orgullosos y, sobre todo, debemos estar agradecidos. Todos vosotros os habéis portado a lo largo de los años como verdaderos amigos, y últimamente todos me habéis apoyado, felicitado y alegrado conmigo. Y quiero daros las gracias: GRACIAS. Mil gracias por compartir y agrandar mi felicidad, y por compartir y menguar mis penas. Mil gracias por ser mis amigos. Os quiero un montón. Tenemos algo especial, y últimamente me han hecho ver lo afortunados que somos. Que lo nuestro no es nada común. No dejemos que se estropee. Meditad conmigo, herman@s, arrodillaos, recapacitad, dad gracias y regocijaos, porque un regalo nos ha sido concedido, herman@s, y a veces no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos... Decid conmigo: ¡Amén!

Pero no todo es felicidad en el paraíso, hermanos. A veces la serpiente se acerca al árbol y nos tienta con una manzana envenenada, hermanas. ¡Oh, sí! Y cuando más felices somos más grande será la tentación.... Y os podría decir, congregación mía, que he tenido un sueño, como dijo aquél, pero ese sueño no viene a cuento ahora, así que os voy a contar una historia. El relato de una dama ofendida sin motivo, y el castigo que le dió al caballero. Iba yo feliz esta tarde, todo lo feliz que puede estar un hombre tras dejar a su amada, y se me ocurrió, infame idea, nefasta de solemnidad, ir a dar una vuelta en mi moto, la Señorita Virago, dama de la cual os he hablado con anterioridad, para hablarle de la nueva situación, y contarle que si bien su carga se iba a ver incrementada en una persona más, y que en vez de dos (mi dama y yo) íbamos a ser tres (mis dos damas y yo), este hecho no debía importunarle, sino que debía ser motivo de regocijo, ya que ella siempre tiene reservado su hueco en mi corazón, y si bien el amor todo lo puede, el transporte sigue siendo un bien de primera necesidad, y ahí ella siempre tendría las de ganar. Le quité el candado. Le conecté la batería. La acaricié suavemente en el asiento mientras le decía hola. Le tiré del aire para poder oír mejor su bello tronar. Puse el contacto y pulsé el encendido, y entonces me dejó oír su voz. Primero más grave y luego, a medida que iba despertando de su aletargado sueño, más melodiosa. Y yo le explicaba que no debía estar celosa, que no se enfadara, que no se atreviera a pensar siquiera en tirar a mi otra dama por el suelo. Y entonces pasó: en un ataque de celos repentino, se fue al suelo, arrastrando mi hercúleo cuerpo con ella.
En resumen, un coche frenó de golpe y yo hice todo lo posible por frenar también, pero como mi dama no tiene abs, se me fue de atrás y luego de delante, y acabé deslizándome y parando contra el parachoques del coche de delante. El conductor del coche de detrás tuvo los reflejos suficientes como para no arrollarme (por un palmo, más o menos). A todo esto, la aparatosa caída fue delante de un supermercado y enfrente de un bar, cuya terraza estaba abarrotada es esos momentos. Una señora gritó en el super "¡Ay! ¡Que se ha matado, Dios mío!", mientras que dos cajeras salían corriendo hacia mí, no sé muy bien si para confirmarlo o para ayudarme. De los del bar, diez o doce personas se levantaron asustados, dos hicieron el amago de cruzar para ayudarme, y me pareció ver con el rabillo del ojo cómo otro, un torista, escupía su café del susto y decía un improperio. Hay rumores de que otro torista, un cabronazo en toda regla, sacaba fotos del altercado... En fin, amig@s, que la lié parda, como dijo aquella intelectual en la tele. Un chou digno de mí.
En otras épocas de mi vida, seguramente me habría partido todos los huesos del cuerpo y además el peluco. Pero hoy por hoy la suerte me acompaña, y debido al hechizo de una bella Moura soy prácticamente indestructible, así que el saldo fue sólo un rascazo de nada en el brazo. El del coche, totalmente acoquinado (para los que no lo sepan, es lo mismo que acojonado, pero en mi blog no me dejan poner tacos), me ayudó a levantar a mi dama (que a estas alturas estaba realmente arrepentida), me preguntó ochenta y cuatro veces si estaba bien, me dijo que no hacía falta dar parte, que lo sentía, que yo era un tío de puta madre, que esta es mi novia que venía conmigo en el coche, que si la fulana del perrito se tiró al paso de cebra, que si quieres tómate algo que yo te lo pago... Mientras, las del super me decían que si me había dado un golpe en la cabeza, que mirara bien a ver si estaba en coma o algo, que seguro que me había roto algún hueso, que menuda leche te has dado, que si la moto perdía gasolina, que no te quites el casco que seguro que tienes el cráneo roto... Veinte personas más o menos esperando a que me desmayara o algo peor haciendo corrillo mientras levantaba y apartaba a mi dama del asfalto cruel. Cuando al fin se dispersó la muchedumbre, decepcionada al verme completamente ileso, pude comprobar los daños de mi celosa señorita, hacer un apaño de urgencia con la ayuda de las del super y de los mecánicos del taller local (como no puedo hacer publicidad no os diré que fué el Taller de Paco), y todo bajo la atenta vigilancia de los clientes del bar y del súper, que no perdían detalle. Al final pude encender la moto y traerla a Raxó. Estoy casi seguro de que los del bar me hicieron la ola cuando me vieron encender la moto, montarme y largarme. ¿Quén dixo medo?
He de reconocer que aún estoy un poco alucinado con la buena suerte que he tenido. Ya no puedo poner pegas de ningún tipo, y a eso digo ¡Amén!.. Aunque a la vez es triste, porque ya no le puedo echar la culpa a nada ni nadie. Ya no tengo disculpas. Ya no me puedo quejar. Y a eso le digo: ¡ALELUYA!

Bueno, herman@s, la pobre Virago celosona ya está arrepentida y algo maltrecha, y ya le he dicho que la voy a llevar al taller. Pero también sabe que como tire a E, le prendo fuego y me quedo tan ancho. Avisada está. Un abrazo a tod@s.

(Nota: El estilo literario tipo misa gospel ha sido buscado con intención por el autor, aunque con resultado ciertamente incierto. Mal que le siente a algunos lectores, el autor sigue sin presentar ningún interés por las religiones mayoritarias. Ningún animal ha resultado maltratado durante la grabación de este post)

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Amén! hermano pues... que bonito coño!!! que me emocioné y todo. Que te quiero un montonazo. Que me alegro mucho por TODO principalmente por lo de que la Virago se haya quedado sólo en un espectáculo para fodechinchos, qué sustiño!
Un bico brother.
M esposa de E.

CUATRO ESPECIAS Por ELENA ZULUETA DE MADARIAGA dijo...

A pesar de que ya conocía tu blog desde hace algún tiempo, apenas me he parado en él, pero hoy he dado con tu blog otra vez, viendo otro del que soy seguidora y la curiosidad me ha llamado otra vez. Me ha gustado lo que he visto y da por hecho que volveré.
un abrazo

misgalletasyotrascosas dijo...

Ayyyyyyyyy que te ha pasado que ???? Y como no me has llamado para contármelo a viva voz, ahora ya me tienes esperando a que sea una hora decente xa llamarte y preguntarte si estás bien.... (estos niños) Ya te dije que las motos no eran buenas :D

Me encanta tu nuevo estilo super-feliz!!!

Un biquiño

Diego dijo...

Pues no sabía nada de nada porque tardo demasiado entre entrada y entrada, pero me alegro infinito.

Besos para C y cuidala mucho...

JA dijo...

Me alegro que lo afontes sin queja. No hay como sentirse indestructible cuando las cosas marchan bien! Asi que ha disfrutar cada minuto
Abrazos desde R

Los Viajes del Naos dijo...

Me ha encantado el estilo Gospel!

enhorabuena por el blog y por tu estilo.

saludos,

EO

Anónimo dijo...

Oye, que esta muy bien eso de la sonrisa eterna, y la alegria de la huerta, pero vete pensando ya en poner otra entrada en el blog, que estas tardando!

JA